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“DEJAR DE TOMAR ME HA TRAÍDO SÓLO COSAS POSITIVAS”

Manuela Iturrieta, 28 años, creadora de Zona Libre y dueña de Barra Zero

No chocó en estado de ebriedad, tampoco la echaron de su trabajo, ni perdió una relación matrimonial. No hubo nada escandaloso, pero no estaba bien. Manuela dejó de tomar porque tenía una relación poco sana con el alcohol que comenzó a preocuparle. Hace dos años se preparó su última piscola y se transformó en un “bicho raro” para su entorno. Hoy  tiene más de ocho mil seguidores en @zonalibredealcohol, emprendió con la tienda virtual Barra Zero, sigue bailando como si no hubiera un mañana en los matrimonios y ante todo, es mucho más feliz. Aquí su historia.

Manuela Iturrieta tiene 28 años, es de Los Ángeles, estudió ingeniería  comercial  y acrobacia circense. Nada en ella parece distinto a una profesional joven, que pololea, ama el deporte y que hasta hace ocho meses atrás trabajaba en una importante empresa de alimentos nacional.  Pero Manuela sí escapa del molde de sus pares … hace 2 años que no toma una gota de alcohol y decidió contarle al mundo los beneficios que ha tenido para ella este cambio radical.

Según datos del SENDA en Chile, 1 de cada 2 personas reconoce haber consumido alcohol alguna vez en el último mes, siendo esta droga la más consumida en el país. El 80% de los mayores de 12 años reconoce haber consumido alcohol alguna vez durante su vida y los jóvenes entre 15-24 años beben en promedio 8 tragos cada día de consumo.  En conclusión; los chilenos tenemos un tema con el alcohol.

Y Manuela no era la excepción, “dejé de tomar hace casi 2 años, partí a los catorce y fue un proceso  muy fuerte. Perdía mucho el control, olvidaba lo que había hecho la noche anterior y más que tener la botella debajo de la cama, mi problema era el consumo era excesivo. Además no estaba pasando un buen momento personal, tenía unas cañas morales pencas y eso me llevo a ir a terapia. Ahí descubrí que tenía que dejar de tomar un tiempo porque  si no paraba, esto iba a continuar y decidí hacerme cargo” cuenta

“Se suponía que iba a dejar de tomar por un tiempo, pero me fue haciendo tan bien que tomé la decisión de dejarlo definitivamente”  Su entusiasmo no quedó sólo en la esfera de lo privado, Manuela quiso ir por más, “quería mostrar que se puede pasar bien sin copete, que tiene muchos beneficios no tomar y visibilizar el lado positivo. Quise darle una vuelta y ahí creé la cuenta de instagram Zona Libre de Alcohol para formar una comunidad”. Manuela se dio cuenta que no estaba sola, que eran muchos que estaban viviendo la misma experiencia, que se sentían solos o que no podían manejar su relación con el alcohol. Ahí fue cuando su vida profesional también empezó a dar un giro.

Cuando comenzó en instagram reconoce que “me daba nervio por lo que fueran a pensar en mi pega” y que era una cuenta de muy bajo perfil. Pero que después del verano del 2021 y un viaje muy retrospectivo en la Carretera Austral, decidió potenciar la cuenta y su causa, para acompañar a aquellos para los que e al alcohol se estaba transformando un problema. Había renunciado a la estabilidad de un trabajo tradicional y empezó a potenciar el contenido de su cuenta. Además comenzó a interactuar con sus seguidores de manera más proactiva ” Se me ocurrió plantear un desafío que se llamó “Marzo sin alcohol” y además comprar productos de copete zero alcohol,  para ofrecerle a mis seguidores” Así nació su emprendimiento Barra Zero (www.barrazero.cl), una tienda virtual que tiene como slogan “dónde no tomar nunca más será tema”. Ahí ofrece packs de productos  sin alcohol y  recetas de mocktails que no tienen nada que envidiarle a los más tentadores tragos de cualquier bar capitalino. Hoy la joven ingeniera comercial se dedica 100% a su emprendimiento.

 Barra Zero lo sueña en grande. Aparte de los packs, terminó un curso de cocktelería sin alcohol, está creando nuevas recetas, preparando talleres y cartas para bares “El desafío de los mocktails es mayor al de un trago tradicional, porque la gente no puede sentir que se está tomando un jugo de frambuesa” cuenta.

Historias detrás de una arroba

“La gente comenzó a contarme sus historias en instagram, lo que es muy gratificante” cuenta Manuela que además de acompañar y tratar de ayudar a quienes comienzan  a hacerse cargo de su relación con el alcohol,  también publica videos en donde grafica, con humor pero no por eso con menos verdad, cómo es una resaca después de una de consumo desenfrenado.

Dice que le han llegado muchos testimonios de mujeres que se sienten muy culpables por cosas que pasaron cuando estaban en estado de ebriedad o situaciones que no recuerdan y que con el trago pasa un fenómeno muy injusto ; “se culpa a la víctima, pero se justifica al victimario” afirma. Manuela  claramente se refiere al abuso.

¿Cómo definirías una relación tóxica con el alcohol?

Es muy parecida a una relación tóxica con una persona. Sabes que te hace mal, pero no lo vas a dejar, eres dependiente y adicta a esa relación, tienes momentos altos muy altos, pero cuando estás abajo, es muy abajo. No te voy a mentir que a veces extraño algunos momentos muy entretenidos que viví relacionados con el trago, pero cuando me acuerdo de lo mal que me hacía confirmo mi decisión. Es muy similar a lo que te podría pasar con una pareja.

Manuela no ha tenido recaídas y dejó de tomar ayudada sólo por su voluntad.  Reconoce que al principio fue difícil, “me fui a Brasil dos semanas después de tomar, imagínate lo que fue eso con caipiriñas ahí por todas partes” cuenta entre risas. También reconoce que el tener un pololo “apañador” ayudó mucho; “nuestra relación cambió para mejor, remplazamos los pisco sours por levantarnos temprano un domingo y disfrutar del deporte que a ambos nos apasiona. Antes los domingos no existíamos. Hoy también hay domingos en que estoy cansada y me quedo viendo una película, pero yo decido eso, no el copete” relata

También asume que cuando va a un carrete es muy fuerte ver cómo la gente comienza a cambiar en el transcurso de la noche con unas copas de más “A veces te empiezan a aburrir, otras trato de tomarlo con humor, como cuando es la tercera vez que me cuentan algo. Lo que tengo claro es que no los puedo juzgar y me prometí a mi misma no caer en eso. Porque al final yo estoy en otra  y es mi búsqueda, porque en general la gente toma, se cura y está muy aceptado”.

Manuela tiene sus estrategias cuando la cosa se empieza a desbordar, cuenta que o se va más temprano o anima al grupo a irse a bailar (cuando se podía) porque “en la pista de baile se nota menos y estamos todos en la misma”.

Algo impensado también se ha generado en su circulo, relata que ha ido “contagiando” a su entorno ,que muchas amigas le cuentan lo mejor que se sienten y que incluso en su familia hoy hay miembros que toman mucho menos que antes “son mucho más consientes de su consumo, no es que lo hayan dejado para siempre, pero cuando se quieren tomar otra piscola se pregunta el para qué. Eso es meterle cabeza”

¿Cómo describirías la relación de los chilenos con el trago?

En Chile está muy normalizado estar tomando siempre y tal vez eso también puede ocurrir en otros países. Pero el exceso, el llegar a “apagar tele” o creer que el que “está más curado, es el más amigo” es muy chileno. Es casi como una demostración de cariño y se asocia mucho que si en una celebración no “das la vida”, no eres tan amigo de esa persona. Creo que nuestro problema más que la frecuencia de consumo, es la cantidad y los tragos fuertes que tomamos. La piscola por ejemplo, es muy fuerte.

Las nuevas generaciones

“Es muy importante educar a los hijos respecto a este tema, que no sea tabú ,que ojalá partan tomando lo más tarde posible y  que se converse con mucha confianza” opina la ingeniero comercial.

También habla de un cambio generacional respecto a la sanción moral por el consumo de alcohol “El copete hoy es incluso una forma de validación para los jóvenes. Es como decir soy bacán, estoy curado, subo una foto a instagram y me da lo mismo. De hecho gran parte de mi motivación es demostrarle al mundo que no tomar también es bacán” comenta.

Manuela no es radical en decir que nunca más en su vida va a probar una copa “pero hoy por un período largo si te puedo decir que no voy a tomar. Estoy tan feliz, porque por fin puedo ser la persona que siempre he querido ser. Estoy en equilibrio conmigo misma, mucho más consciente y las decisiones las tomo yo cuando quiero” explica.

Su decisión es tan atípica en los tiempos que corren que no niega que en varias ocasiones de ha sentido cuestionada “se juzga mucho a la persona que no toma. Siempre es un tema que genera mucha extrañeza y te terminas transformando en -la que no toma-, como un título de presentación en la sociedad”. Eso es lo único que Manuela cuenta que puede ser más cansador, porque es muy entusiasta en afirmar que “dejar de tomar me ha traído sólo cosas positivas” y que le gusta ser distinta cuando la mayoría valida alguna actitud “me atrae romper esquemas, cuestionarlo todo y también hacer que otros cuestionen su relación con el trago, porque hoy la gente no quiere ver los aspectos nocivos del consumo excesivo de alcohol”.

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