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“El podcast es justamente todo lo contrario a lo que odio de la radio”

 Valeria Luna Cárcamo influencer y conductora  de uno de los podcast más escuchados en Chile

Valeria Luna Cárcamo, más conocida como “la Diva”,  tiene  34 años y es hija del emblemático locutor radial Pirincho Cárcamo. En los últimos años se ha transformado en un fenómeno en las redes sociales. .Hoy  en twitter tiene más de 20.000 seguidores,  en instagram  46.000 y su podcast “Con la Ayuda de mis Amikas” y “Al Cine con las Amikas”  no se mueven hace meses del ranking de los más escuchados , transformándose junto a sus socias María Jose Castro (@ladyganga) y Ángela Díaz (@negracesante) en un trío que cuenta con un universo de fans que aumenta como la espuma y un nicho para las marcas cada vez más atractivo. Hoy cada una de ellas, juntas y por separado, son una marca indiscutida.

¿Otras señales de una fama que crece? Tiene haters (tal vez esa es LA verdadera señal de la fama) y después de tener muy buena onda con Kel Calderón, la abogada la tiene bloqueada y Valeria no sabe por qué.

Ama a Connie Achurra y la considera una “guía moral”, diciendo entre risa y verdad  “lo que ella dice que está bien, está bien”.

  “Siento que me perdí Mekano”

Hija de Rosario Salas y Sergio Cárcamo, viene de lo que los argentinos llaman una familia “ensamblada” en donde los tuyos, los míos y los nuestro se llevan bien, una familia muy grande.

“Tuve una crianza hippie, pero muy consciente de varias cosas. Mis papás trabajan mucho y jamás reproché eso, porque sabía que tenían que hacerlo para mantener la casa” cuenta.

Me imagino que en tu casa bailar “el meneíto” era un pecado mortal…

Nunca nadie nos juzgó por nuestros gustos musicales, pero jamás nos nació escuchar axé o reggaetón. Pero siento que me perdí Mekano (dice con algo de frustración). En las horas de almuerzo como mi papá escuchaba todo el día rock,  para descansar se oía mucha música clásica.

En esa época eran pocos los famosos y menos común en las regiones ¿Cómo fue ser hija de uno?

Cuando chica no me daba cuenta, solo me sentía distinta por que tenía hartas entradas a conciertos. Realmente lo noté cuando entré a estudiar música . Los rockeros me tenían buena porque sabía que era hija de Pirincho. Pero también hubo harto prejuicio por ser “hija de”…. Los profes me trataron bastante mal en la época de mi banda porque pensaban que me iba a salir todo fácil y lo cierto es que  mis papás nunca movieron un dedo por mí  a nivel pega.

Valeria y su padre Sergio «Pirincho» Cárcamo.

Tuviste una banda emergente bien conocida en su minuto (Lomofilia) ¿por qué no continuaste en la música?

Mis papás siempre vivieron en el mundo de la música, eran jurado de todo y cuando uno es chica tienes el rollo de mostrarles  que uno es bacán y sobre todo en el área de ellos. Yo no terminé música, habían ramos de sonido que no me importaban y que me cargaban, pero cuando llegué al punto de sentir que mis papás estaban súper orgullosos de mí y me respetaban a nivel musical, inconscientemente me dije “ya logré lo que quería y chao”, no me sentí en la necesidad de seguir haciendo música.

Junto a su mamá Rosario Salas, gestora cultural y música.

“Siempre he estado en las redes sociales”

Le encantan las redes sociales, las comunicaciones, la belleza y comenta que aunque no sabe cuál es su verdadera vocación, “no tiene urgencia” en encontrarla. Valeria es apasionada en diversas materias y no siente ninguna presión por definirse al respecto.

El 2010 partió a Santiago a buscar trabajo. Y fue visionaria. Le llamó la atención que en el holding que trabajaba su papá, con más de 14 radios,  nadie estuviera manejando las redes sociales. Valeria  se lanzó. Con un sueldo de practicante comenzó a trabajar en la Rock & Pop en un naciente departamento de redes sociales “todo iba bien hasta que me comenzaron a tirar al aire y eso me cargó. Decían que modulaba demasiado y que no tenía voz juvenil”. Además reconoce que la echaron porque fue “bien conflictiva y se peleaba con una de las voces juveniles del momento; Chico Jano … “le paré los carros una vez y al final todos los que tuvimos conflictos con él fuimos despedidos” Adiós Rock & Pop.

Decidió seguir por el camino de las redes  y comenzó a trabajar en agencias digitales. Valeria sabía de manera intuitiva leer y conectar con la nueva forma que el mundo empezaría a comunicarse con las audiencias y sin saberlo, comenzaría a construir el expertise  que hoy la hace una de las mujeres chilenas más exitosas en las redes sociales. Sin embargo, tiene una visión crítica respecto al trabajo en agencias “Era una pega que me demoré harto rato en darme cuenta que es bien terrible porque exigen lo mejor de tu creatividad y de tu alma, para cliente que te importan cero.   Y ella no estaba dispuesta a vender algo en lo que no creía. Valeria nuevamente comenzó a buscar su rumbo.

De siempre he estado en las redes sociales” dice con naturalidad. Comenzó en twitter y en instagram lo hizo más tímidamente.  Aunque no lo sabe y probablemente jamás usaría esta palabra para definirse,  Valeria Luna es una emprendedora, “si no hay pega, hay que inventársela.   Con más olfato que estudios formales, llamaba a marcas que le gustaban, pero que consideraba que no sabían vincularse en redes sociales y comenzó a manejarles sus cuentas. Pero siempre con su máxima que aplica hasta hoy: trabajar y recomendar marcas o productos en los que ella verdaderamente cree. De hecho hace unos meses ni se arrugó para decir que una máquina de limpieza facial muy famosa en el mercado (que le había mandado su producto de regalo), no le gustó nada. La marca nunca más se contactó con ella, pero sus seguidoras amaron esa honestidad que la hace ser Valeria. Una Diva tan real como tú.

Las reinas del podcast

El 2009 Nicolás Copano pololeaba con Coté (María José Castro) y le dijo a Valeria “te quiero presentar a mi polola, creo que se van a llevar increíble”. Dicho y hecho, se vieron por primera vez y” fue conexión instantánea, onda chao Nico” cuenta. Terminaron viviendo juntas y con muchas ganas de hacer un proyecto juntas.

¿Cómo surgió la idea del podcast?

 Siempre la tuve en mi cabeza, porque justamente el formato es todo lo contrario a lo que odio de la radio en donde hay una estructura rígida, una manera de hablar y muchas reglas. En el podcast no hay límites.

Con su amiga y socia , María José Castro.

Cuando cerró la “Revista M” un suplemento de LUN en donde ambas amaban trabajar dice que se fueron “al hoyo”. Copano las animó a lanzarse con el podcast, les prestó un micrófono y comenzaron a grabar  “Casi que en calzones en el verano y con estufa en el invierno”  cuenta. Un espacio de conversación muy íntimo que cuando comenzó a estar disponible en Spotify, estalló. Hoy cada capítulo tiene más de 60.000 escuchas al mes.

El primer año lo hicieron por amor al arte. En el capítulo 20 organizaron un especial desde el lobby del edificio de Pirincho Cárcamo. Y después de la insistencia de Negra Cesante cuando cumplieron un año  armaron un capítulo especial en vivo, en un teatro para 150 personas.  Con nerviosismo pusieron la plata de sus bolsillo y  cuando en una hora se vendieron todas las entradas, se dieron cuenta que “Las Amikas” ya eran una fenómeno  imparable.  Las grabaciones amateurs de verano de dos amigas, comenzaron a transformarse en un modelo de negocio con marcas que quieren auspiciarlas, una fanaticada estable, que las sigue y colecciona su merchandising y lee con devoción su primer libro ”La guía para la vida de las Amikas” editado por Planeta.

Con Ángela Díaz, su partner en «Al Cine con las Amikas»

¿Por qué crees que el podcast ha generado tanto interés?

Se produce un fenómeno súper freak y es que la gente de verdad siente que somos sus amigas. Y nos cuentan cosas súper íntimas, sobre todo en pandemia donde la gente se ha sentido más sola.

Tiene muy claro o también que bloquear es un derecho. “No tengo problema que me discutan acerca de una película o una opinión, pero no tengo porqué aguantar que vengas a mi instagram a ofenderme. Esto no es una democracia” dice con total seguridad. También han existido teorías conspirativas respecto a su persona que le han causado mucha risa “había una niña que le escribía a la Coté y aseguraba que yo era la sobrina favorita de Agustín Edwards y que movía hilos para conseguirle pegas a ella” comenta entre risas.

¿Y no hay momentos en los que te sientes esclava de las redes?

Nunca he sido de postear todos los días, me doy mis licencias en ese sentido. Instagram no es mi pega y no me siento atada a los contenidos pagados.

Eres bien opinante, tanto en política como en temas sociales, ¿hay alguna causa que te genere conflictos?

Tengo un drama con los vegetarianos. Siento culpa cuando como carne, pero no me imagino la vida sin ella. Y me da pena comer ostras. Quiero mucho a los animales y al mismo tiempo me los como. Es mi gran debate moral.

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