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Ignacia Antonia, el furor de las redes sociales

“Si yo he podido lograr todo esto, todos pueden lograrlo”

Ignacia Antonia, tiktoker.

Nada en ella podría hacer sospechar que en Perú hubo que sacarla con la fuerza policial por el caos de sus fans, que graba tiktoks con Sebastián Yatra, que Ricky Martin ha publicado uno de sus videos en su instagram, que ha escrito dos libros, que lidera campañas anti bullying y que viaja por el mundo realizando eventos. Es un fenómeno y aunque ella lo sabe, está lejos de parecer una diva juvenil.

Ignacia Antonia Hernández Riquelme (18) se toca el pelo constantemente y sonríe mostrando sus frenillos de niña. Se toma un té mientras conversa y parece una adolescente normal .Quiere estudiar Ingeniera Comercial, admira a Cami y a Denise Rosenthal y dice que le gusta estar en familia.

Su inicio en las redes fue a los 16 años: “Me hice conocida haciendo un video de belly dance (danza del vientre) y empecé a liderar en los rankings de likes”. La gente la comenzó a identificar como «la niña que mueve las caderas» y en el verano del 2018 fue a TVN a imitar a Shakira.

Admite que le dio vergüenza, pero Mauricio (su papá) la animó. “Es una oportunidad que no se te va a presentar nunca más, y si sale bien genial, y si te sal mal, no importa”, le dijo.

La influencer corrió el riesgo, invitó a sus seguidores, el set se repletó y las reacción de los fans fue muy llamativa para los productores “Fue un efecto que no veían desde Rojo” cuenta .

Comenzaba así a gestarse el tsunami digital llamado Ignacia Antonia que hoy, con 14 millones de seguidores en TikTok, casi 5 millones de fans en instagram y más de 2 millones de followers en Youtube tiene revolucionada las redes.

“No nos gustan las cosas lentas”

Terminar el colegio no le fue fácil. Siempre ha sido estudiosa y conciliar su meteórica carrera como influencer con su rol de alumna fue complejo: “Habían oportunidades imposibles de rechazar, ¿cómo decir que no a conocer a un actor megafamoso en USA o negarse a grabar una campaña con tal marca…? Yo pensaba: es ahora o nunca”.

TikTok permite ver videos de entre 15 y 60 segundos, los contenidos pueden variar desde comedia, baile, lipsing (sincronía de labios), cocina y una infinidad de temas que tiene transformada a la red social en la plataforma del momento.

Ignacia Antonia cree que el éxito se debe a que” las generaciones de hoy son mucho más rápidas, no nos gustan las cosas lentas y todo lo puedes ver máximo en un minuto”.

-Uno puede echar a volar la imaginación, ser creativo. Y es más sana que instagram, donde te puedes encontrar con viejos verdes.

Mostrar que es una chica normal, “que vean la verdad detrás del celular y transmitir que si yo he podido lograr todo esto, todos pueden lograrlo” es, lo que según ella, explica su fenómeno.

“Antes los influencers era hijos de famosos o personas de la tele, no anónimas. Fue llamativo que se comenzara a levantar la marca Ignacia Antonia y que más gente quisiera trabajar conmigo” dice sentada en su pieza.

Un día sin celular

Pero no siempre el like basta. “Me dan mis bajones, muchas veces he dicho quiero salir de esto, despejarme, pero no me dura tanto, porque ya estoy tan acostumbrada y es tan parte de mi vida”. Explica que con un día de descanso ya está renovada para seguir publicando intensamente otra vez.

Recuerda que “el año pasado tenía que ir a la tele todos los días, eventos, viajes, estaba comiendo mal… empecé con cansancio físico y emocional tan grande que me desmayé. Cuando me desperté sólo lloraba. Mi papá me quitó el celular y me obligó a desconectarme por un día”. Esa es, según dice Ignacia Antonia, la única vez “que he dejado de ocupar el celular por harto rato”.

Su padre, su principal asesor

“Mi principal apoyo son mis papás y no creo en los sicólogos o los siquiatras”, dice directa. Confiesa que en su vida social es precavida. “Intento no salir tanto, para no exponerme. Y cuando lo hago, es con personas en las que se que puedo confiar. Sólo porque hay una cerveza cerca mío, la gente puede decir «la Ignacia Antonia está tomando», sacarte una foto y subirla a las redes sociales”.

Tiene un equipo que la asesora en sus contratos y campañas, donde figuran abogados, ingenieros y gente de comunicaciones, pero su papá es «el hombre clave». “Es la persona más inteligente que conozco en el mundo y le hago caso en todo. De hecho revisa cada cosa que hago antes de ser publicada”, cuenta.

Pero es clara al decir que sólo la ayuda y que no vive de esto: “Mi papá trabaja (tiene un taller de pintura y desabolladura), gana su plata y gracias a que se saca la mugre todos los días tengo el celular con el que subo los videos”. Y durante la entrevista muchas veces repite la importancia de la confianza entre padres e hijos.

Al preguntarle cómo se imagina en 10 años más, abre los ojos como si fuera una eternidad ese tiempo y entre risas se imagina “trabajando en una agencia, viviendo sola y después sí me gustaría casarme y formar una familia”.

Se despide con un beso tras la pantalla, mientras de fondo se ve un pequeño set donde graba gran parte de los videos que hoy, en cuarentena, ven millones de niñas y niños.

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